
Cuando estamos muy tristes
sólo sentimos el aflojar
de la Fé que se disminuye
y se convierte en pequeños pedacitos
como vidrios filosos
sobre los que caminamos descalzos
y sólo nos damos cuenta
cuando nos arden y nos hieren los pies.
Nos parece que nuestro Angel Guardian
se voló muy lejos y dejó de protegernos,
y que Dios mira para otro lado
dejandonos desnudos de cariño.
sólo sentimos el aflojar
de la Fé que se disminuye
y se convierte en pequeños pedacitos
como vidrios filosos
sobre los que caminamos descalzos
y sólo nos damos cuenta
cuando nos arden y nos hieren los pies.
Nos parece que nuestro Angel Guardian
se voló muy lejos y dejó de protegernos,
y que Dios mira para otro lado
dejandonos desnudos de cariño.
Hasta que, con el tiempo,
la tristeza se va desvaneciendo
y volvemos a sentir sobre nuestros hombros
la complicidad del Angel que siempre estuvo
y sentimos que Dios nos vuelve a mirar y a cuidar con Amor.
y volvemos a sentir sobre nuestros hombros
la complicidad del Angel que siempre estuvo
y sentimos que Dios nos vuelve a mirar y a cuidar con Amor.
Aly
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